Su acceso es en sí un viaje inolvidable.
La antesala es un hermoso y mágico patio andaluz, construido en la época colonial, lleno de cartuchos, donde habitan amistosos conejos y pavos reales. Tras cruzarlo, llegará a un pasillo histórico que lo conducirá por un auténtico viaje a través de la memoria y el tiempo.
Diseñado como un santuario oriental completamente dedicado a los sentidos, nos da la bienvenida una puerta de acceso flanqueada por dos dioses hindúes, tallados a mano en madera sagrada de sándalo. La primera terapia es la cromoterapia: se experimenta apenas se ingresa al spa, iluminado por lámparas turcas de vitral multicolor que decoran todo el lugar.
Desde los primeros instantes, se percibe la energía que emanan las cientos de piezas, ubicadas con propósito en su lugar adecuado: tapices turcos, alfombras persas, muebles asiáticos, vitrales y pinturas orientales; imágenes de porcelana, madera y bronce que evocan la mística de los dioses del oriente. Todo ello se complementa con la disposición de cientos de ojos turcos frente a espejos estratégicos, que según la tradición oriental repelen la energía negativa e inundan de paz interior.
Este portal hacia la relajación y el bienestar profundo cuenta con cuatro cabinas para masajes individuales, una cabina doble para masaje tailandés, sala de meditación trascendental, cabinas de baños de cajón, sauna, turco, polar e hidromasajes. Su construcción, en armonía con los cuatro elementos de la naturaleza, genera el equilibrio perfecto entre cuerpo, espíritu y universo.






La sala de meditación de Dhanvantari Spa es un oasis de paz en donde las suaves melodías, su decoración con la más alta vibración y los aromas esenciales crean el escenario para la relajación y meditación pura.












El área húmeda de Dhanvantari Spa está dedicada a la desintoxicación y relajación del cuerpo y alma.
La atmósfera ligera, los sonidos relajantes y los finos aromas lo transportarán a una relajación profunda.
Este circuito de áreas húmedas ofrece una experiencia revitalizante única.
Los jacuzzis y polar llenos de agua de vertiente provenientes de las faldas surorientales del Chimborazo, rodeados de piedra volcánica, seducen con el innegable encanto de sus vitrales de dioses orientales y los más elegantes detalles. El sauna y turco desintoxicarán su cuerpo y los vapores del agua calmarán las profundidades de su alma. Después de un largo día, una transformación divina para cuerpo y alma.
















Basados en la filosofía de que una persona se entiende como una unidad entre cuerpo, mente y espíritu, disponemos diferentes tratamientos que lo ayudaran a encontrar la armonía de sus sentidos.